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Entorno, Cudillero
Entorno, Cudillero

Cudillero


                                       CUDILLERO Y SU CONCEJO

 

Por Juan Luis Álvarez del Busto

Cronista Oficial de Cudillero

 

GEGRAFÍA FÍSICA, HUMANA Y ECONÓMICA

 

El  Concejo de Cudillero se halla situado en la costa occidental del Principado de Asturias, abarcando una superficie de 99,44 kilómetros cuadrados.

Limita al norte, con el mar;  al sur, con los Concejos de Pravia, Salas y Valdés, de los que lo separan las sierras de Árgoma, Gamonedo y Las Palancas; al este, con los de Muros de Nalón y Pravia, según la divisoria marcada por el riachuelo Grandamena; y al oeste, otro  pequeño río, el Cabo, lo separa del de Valdés.

El suelo, a excepción del fértil valle de las Luiñas, calcáreo, es arcilloso. En cuanto al subsuelo,  abundan las rocas de cuarzo en las zonas montañosas y la parte norte está defendida por grandes cantiles de pizarra, veteada de cuarzo, correspondientes a los períodos silúrico y devónico sobre los que se asienta.                                                         

La orografía apenas sí merece mención. Hacia el interior se alzan algunos montes y sierras –Las Palancas, Pedro Cuerdo, Gamonedo, Árgoma y Pascual, Tejidiello,..- , sin sobrepasar los 800 metros de altitud. La cota máxima es la de El Picón (785 metros), en el límite con Salas y Valdés.

            Las corrientes de agua que cruzan el territorio, aunque numerosas, son arroyos, a excepción de los ríos Uncín –que desemboca en la Concha de Artedo- y el Esqueiro, que lo hace en la playa de San Pedro de la Ribera o de Bocamar y en el que confluyen el Llantero y el Panizal.

            El clima es templado. La temperatura media anual es de 13,5º C, calculándose la temperatura del mes más frío  en 7,5.º C y la del más cálido en 20º C. La precipitación media anual se estima en 875 mm. Corresponde  la climatología a la de la zona costera de la Región.

            Los vientos dominantes son los del NO, aunque en las estaciones de primavera y verano también son habituales los del NE. En menor medida soplan el N. y el S., que anuncian días crudos y calor bochornoso, respectivamente.

La vegetación está dominada en extensión por la superficie arbolada, destacando las plantaciones de coníferas (pino marítimo) y eucalipto blanco. Se conservan buenos, aunque escasos, ejemplares de especies frondosas, especialmente fresnos, castañales y carballos.

A lo largo del curso de los regueros aun persisten  grupos de laureles y alineaciones de árboles de ribera y en las sebes y bordes de los caminos abundan los salgueros. El monte bajo de la ribera está formado por el tojo, que también predomina en los acantilados de la costa, junto con el felecho, la “luz” y el laurel.

En lo que a la fauna se refiere, abundan el jabalí, el corzo, el zorro y la ardilla. Respecto a aves, destacan la perdiz –sobremanera en las brañas-, la arcea o becada, el cormorán moñudo o cagón, la paloma torcaz, el cuervo y el milano. Los ríos Llantero, Esqueiro y Uncín, son ricos en truchas.

Cruza el municipio, de este a oeste, la Autovía del Cantábrico, para lo que se construyeron tres viaductos, el primero de ellos, el de Artedo, espectacular; a 110 metros de altura, es el puente más largo y alto de Asturias y de toda la A8, con una envergadura similar a los acantilados del Cabo de Peñas.

Bien atendido en lo que transportes públicos de viajeros se refiere –autobuses ALSA y el Ferrocarril Ferrol-Gijón desde todos los núcleos del concejo-, la villa capital se encuentra a cincuenta kilómetros de Oviedo y a veinte del Aeropuerto de Asturias. Es decir, a treinta y cinco y quince minutos, respectivamente.

La población del Concejo es de unos 5.200 habitantes, distribuidos en nueve Parroquias: San Pedro de Cudillero, Santa María de Piñera, San Juan de Piñera, San Andrés de Faedo, San Martín de Luiña, Santa María de Soto de Luiña,  San Roque de Oviñana, Santiago de Novellana  y Santa María de Ballota

Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del actual, fueron numerosos los cudillerenses que abandonaron su tierrina con rumbo a Hispanoamérica, fundamentalmente a Cuba, a Argentina y a México, como posteriormente lo hicieron a países europeos; y en la actualidad, por necesidad en unos casos e inquietud en otros, a las zonas industriales de Asturias y de  otros puntos de la Geografía española.

Los indianos a los que la suerte les fue propicia, fueron grandes benefactores de su lugar de origen, colaborando en la construcción de edificios escolares, viviendas y en cualquier actividad sociocultural y recreativa.

La economía del Concejo está orientada hacia los sectores turístico, agropecuario, forestal y  pesquero.

Los cultivos principales son el maíz, las patatas y las hortalizas –col, berza y repollo-. Los manzanos predominan entre los árboles frutales. La riqueza pecuaria está basada principalmente en el ganado vacuno (la mayoría de raza frisona). Le siguen el equino, el porcino y el caprino.

            El sector forestal, es  fuente de ingresos de las ocho Parroquias Rurales del término, mediante las subastas de maderas de los montes que administran.

La pesca, aunque continúa siendo un factor determinante en la riqueza del municipio, centrado en la villa capital y en Oviñana, atraviesa por un período de debilitamiento.

            Cudillero está dotado desde 1984, de un amplio y seguro puerto por el que luchó desde hace siglos, que se complementa con una carretera de acceso desde Las Dueñas.

             Oviñana, con un pequeño censo de embarcaciones, destaca por ser un importante centro marisquero.

El turismo es un sector en expansión, debido de una parte a los grandes alicientes del Concejo y de otra a la referida crisis por la que atraviesa la pesca, lo que ha llevado a numerosas familias a dedicarse a otras tareas como la turística, de menor riesgo e incertidumbre.

            El Concejo cuenta con varios hoteles y pensiones, casas rurales y apartamentos turísticos campings, entidades bancarias, supermercados, Notaría, Centros de Salud, Colegios de Enseñanza Primaria, Instituto de ESO, Correos y Telégrafos , Agencia de Desarrollo Local y Casas de Cultura en la villa capital y en Soto de Luiña y otros servicios y equipamientos fundamentales.

 

HISTORIA

 

En la Prehistoria ya existían lugares del Concejo habitados por grupos Lo  prueba el hecho del hallazgo de diversos útiles y cantos tallados en La Atalaya y Salamir (Parroquias de Santa María de Piñera y San Martín de Luiña)  

            Como en el resto de la zona, Cudillero estuvo ocupada por los paésicos, que residían en castros, habiéndose catalogado un total de cinco de estos poblados: El Castro ( en Peñedo -San Juan de Piñera-),  El Curión, (dos, uno en Aroncés-Santa María de Piñera- y otro en las proximidades del río Ferrera,  Faedo), La Cavona (en Lamuño –San Martín de Luiña-) y La Garita (en Riego Arriba –Oviñana-)

            En la Alta Edad Media, concretamente en el siglo X ya se tienen noticias históricas de algunos lugares del actual término municipal. Así, en el año 905  Alfonso III dona a la Basílica ovetense, entre otras iglesias, la de Santa María de Velandres, en la actualidad caserío de la Parroquia de San Juan de Piñera.

Orderias, aldea de Faedo, Novellana y los valles de las Luiñas y de Santa Marina, aparecen citados en diversos documentos fechados en 1125, 1158 y 1216.

Respecto a la procedencia de los primeros pobladores de la villa capital, parece lo más lógico suponer, según la autorizada opinión de Agustín Bravo (Roque), que hayan sido pescadores originarios de otros puertos de la costa cantábrica o de playas más lejanas, dándole el nombre de Codillero (acaso derivado de codo o codillo por la configuración del puerto), como se llamaba en el siglo XIII. Así, Arias González Valdés,  dona al monasterio de Obona en 1285 “un suelo en el puerto de Codillero, donde pudieran vender pan, y una cabaña con salida al mar sin que ningún señor se lo estorbase”. También pudiera ser que Codillero derive del vocablo latino cos-cotis (piedra), en concreto de cotellum-cotellarium (pedrero, playa de guijarros).

El apelativo con que se designa a los habitantes del Concejo es el de cudillerenses. No obstante, a los vecinos de la villa capital se les denomina pixuetos, respondiendo, en palabras de Menéndez Pidal, a la actividad mayoritaria que en ella se realiza, ya que pixueto proviene de la voz latina piscis  y la terminación germánica ottu.

La villa estaba dividida en dos barrios: El habitado por los pixuetos, que ocupaban la zona próxima a la mar, y el de “La Cai”, parte poblada por gentes de oficios y a los que se les llamaba “caízos” o “terrestres”, con quienes aquellos, al igual que con los labradores comarcanos, vivían en completo apartamiento. Los caízos no tenían derecho alguno, ni llevar ningún Santo ni estandartes en las procesiones. Durante  la Semana Santa y otras solemnidades, los echaban hasta un molino -en cuyas proximidades luego se ubicarían las dependencias administrativas de la Cofradía de Pescadores-, que señalaban como límite entre los dos barrios.

Durante varios siglos Cudillero estuvo sometido al feudalismo, destacando la lucha sostenida con los Omaña por los “pixuetos”, unas veces con las armas y casi siempre en pleitos, por mantener en pie sus derechos frente a los privilegios que tales señores disfrutaban; lo que lograron cuando, a finales del siglo XV, el juez Licenciado Valle, dio imparcial sentencia a favor de la libertad del vecindario. Valle, por temor a la venganza de los Omaña, sus protectores, desapareció de la Provincia.

A consecuencia de esto, se cantó en la Danza Prima:

 

Si pensaban lus d´Omaña / que nus ganaban el pleitu,

bon desengañu llevarun, / que´l Juez falló a favor nuastru

 

            La casa feudal de los Omaña, llamada  Palación o Castiallu, se hallaba asentada en el solar que hoy ocupa el Ayuntamiento. Fortunato Selgas la describe como “un edificio de planta irregular, debido a las desigualdades de la roca en que se sustentaba; y sus muros, de estructura incierta, trabajados de fortísima argamasa, tenían gran anchura, especialmente en los sitios más fáciles de expugnar”.

            Durante el régimen feudal, los pescadores se constituyeron en Gremio, cuyas atribuciones le daban más bien el carácter de un Ayuntamiento que el de una corporación de artesanos. A las reuniones  asistían los patrones y marineros más destacados, de levita y sombrero alto, y los llamaban Diputados.

            Excelentes pescadores, se han aventurado en otro tiempo hasta las costas de Inglaterra, Escocia, Portugal y Flandes, confirmando su buena fama de lobos marinos. Tomaron parte en el sitio de Gibraltar y en las conquistas de Sevilla y de La Florida.

            La villa de Cudillero tiene unos 1.500 habitantes.  Es un pueblo que parece hecho por milagro, con sus viviendas escalonadas en un anfiteatro entre dos colinas que, desde el puerto, ofrecen un panorama que encanta a propios y extraños, con sus torcidas y estrechas callejuelas y escaleras de piedra; con sus pasadizos  -El Contorno, La Reguera, Salsipuedes- y con una visión mágica del paisaje, sea asomados a La Garita, al mirador de El Picu -en el Tolombreo de Abajo-, a la Casa del Fuego, o incluso mirándolo desde el Cementerio Parroquial.

            Cudillero, inmortalizado por Armando Palacio Valdés bajo el nombre de Rodillero en su novela José, es pequeño y grandioso a un tiempo. Puede que Dios derrochara en él tanta belleza para compensarlo de su aislamiento. A pesar de las influencias vecinas, conserva un perfil original en su aire, en su latido, en su ser. Pueblo venido del mar, que vive del mar y que anda “colgado sobre el mar” es, como bien dice Efrén García Fernández  en La España dibujada, “un monumento a la naturaleza y a la sabiduría del hombre. A Cudillero hay que verlo, no vale describirlo. Hay que asomarse desde los distintos puntos desde donde se exhibe para penetrarse de él y gozar de uno de los mayores espectáculos que son dables, todavía, en el país”.

            Hay en el Concejo doce brañas vaqueiras. Nueve en la Parroquia de San Martín de Luiña, y las otras tres en  Novellana,  Ballota y Faedo. Los vaqueiros, al igual que en otros Concejos, sufrían constantes humillaciones por el resto de los vecinos, materializándose el límite entre unos y otros, en la inscripción aún existente en el interior de la iglesia de San Martín de Luiña: No pasen de aquí a oír misa los vaqueiros. Algo parecido ocurría en Novellana,  donde los vaqueiros no podían recibir la Comunión, a no ser  a la entrada del templo.

            El Concejo de Cudillero formó parte del de Pravia hasta el año 1837, en que se separó definitivamente, ya que lo había estado durante los breves períodos constitucionales de 1812 y 1820.

            Entre los numerosos Hijos ilustres destacan: Álvaro Menéndez de Avilés, hermano del Adelantado Pedro Menéndez. Llegó a ser Almirante y Capital General de la Armada del Océano; Antonio Albuerne, heroico marino nacido en 1747; Alonso Arango y Sierra, nacido a mediados del s. XVIII, fue destacado militar y escritor; Dionisio Fierros (1827-1894), uno de los más importantes pintores del Principado de todos los tiempos; Ramón Albuerne Prieto, a quien Soto de Luiña le debe importantes mejoras;  Fortunato Selgas Albuerne (1838-1921), arqueólogo, filántropo, historiador, académico y, junto con sus hermanos Ezequiel y Francisca,  gran benefactor de Cudillero; José García de la Concha, nacido en 1846. Distinguido militar.  Cudillero le dedicó una de sus calles principales; Bernardo García-Rovés Ordóñez, que realizó una importantísima labor educativa. Fundó el Colegio “San Dionisio” y uno de monjas francesas de La Providencia; Bonifacio Fernández-Ahúja Martínez (1870-1951). Fue Chantre de las catedrales de Manila (Filipinas) y Las Palmas de Gran Canaria y Deán de Segorbe y Mondoñedo. Es autor de la letra y la música de varias canciones y villancicos pixuetos, labor en la que también destacó su hermano José-Antonio, igualmente sacerdote; Pío Fernández-Ahúja (1877-1962), médico; Sergio Fernández-Ahuja, sacerdote, hermano del anterior y defensor a ultranza de los intereses socioculturales de la familia marinera de Cudillero; León Fernández Martínez –Padre León, C.P.- (1901-1962), el mayor orador que dio el Concejo: Sus homilías eran escuchadas y respetadas al máximo, tanto en España como en Portugal; Adolfo Marqués Fernández (1918-1978), de humilde familia pescadora, llegó a ser el Teniente Coronel más joven del Ejército español y ostentó el cargo de General de Infantería de Marina. Distinguido con las máximas condecoraciones, el viejo muelle del oeste del puerto pixueto lleva el nombre de “Paseo del General Marqués”; Elvira Bravo Fernández-Ahuja (1892-1986), pregonera vitalicia de la villa de “pixueta”, “Hija Predilecta” de Cudillero. Recuperó la mayor parte del folclore “pixueto” y el tradicional sermón de L´Amuravela; y Gustavo Suárez Pertierra, que desempeñó los cargos de ministro de Educación y  de Defensa. Es Hijo Predilecto de Cudillero.

            Resulta obligado hacer mención de tres personas que, pese a no haber nacido en el Concejo, estuvieron estrechamente ligados al mismo: Julián Suárez Inclán (1848-1909). Hijo Adoptivo de Cudillero. La villa capital le dedicó su mejor calle;  Agustín Bravo Fernández de la Muria (1861-1927). Farmacéutico y escritor polifacético (firmaba sus artículos periodísticos con el seudónimo de Roque). Fue Cronista Oficial y Alcalde del Municipio; y José Barcia Rubio (1924-1972). Sacerdote. Durante su  etapa como párroco de Cudillero, realizó, además de la pastoral, una gran labor sociocultural y educativa. Los dos primeros tienen una calle con su nombre y el tercero una plaza.

             

CULTURA

           

            El lenguaje del Concejo no ofrece ninguna particularidad especial con relación al de la zona, a excepción del de la villa capital, el pixueto, que conserva muchas palabras bretonas. La entonación de los “pixuetos” es desgarrada, con especiales giros y acentos. Su pintoresco vocabulario resultaba incomprensible para los otros habitantes de Cudillero. Sus verbos, aunque algunos se parecen al  bable corriente, en algunos tiempos se diferencian  bastante  y las terminaciones de las palabras no son en e y en es del bable central, sino en a y en as. Pero acaso lo más importante son sus diptongos en ia y ua. Otra peculiaridad es que después de una e o de una o acentuada, se añade, en el primer término, una i y en el segundo, una u (llaméi-llamóu, marchéi-marchóu, quedéi-quedóu). Ante los adjetivos  posesivos, son distintas las formas para el masculino y el femenino (mi má, mióu pá, la tú hermana, el sóu hermanu), anteponiendo siempre el artículo. En los verbos irregulares, las modalidades son muchas.

            La francesa Bernadette Paringaux obtuvo un notable éxito en La Sorbona, de París, con su tesis de fin de carrera relativa a la fala pixueta, que está claro nada tiene que ver con un bable que sectores  minoritarios tratan de imponer en el Principado, en perjuicio de las distintas variantes existentes.

            Infinidad de Fiestas y Romerías se celebran en el Concejo. Las más afamadas son dos: En Cudillero, San Pedro, San Pablo y “San Pablín”-del 28 de Junio al 1 de Julio-, con el tradicional y secular sermón laico de L´Amuravela, que tiene lugar cada 29 de Junio en el puerto. Y en la parroquia de San Juan de Piñera, Santa Ana de Montarés (26 de Julio).

            Además hay que destacar los siguientes festejos: Santiago Apóstol, en Novellana; San Roque “El Picu”, en Ballota; San Roque y “San Roquín”, en Oviñana; La China, en Lamuño; La Humildad, en Soto de Luiña  y Los Dolores, en San Martín de Luiña, donde tambiéntiene lugar  cada 11 de noviembre, una Feria de Ganados de las más importantes de Asturias.

            En lo que a creencias y supersticiones se refiere, las de las brañas vaqueiras y las de la villa pixueta tenían sus características especiales.

La vida de los pescadores estaba toda relacionada con el mar. Nacen y mueren con la marea; es decir, al subir y bajar ésta. Los recién nacidos no vienen de París, aquí vienen de la mar. No los trae la cigüeña, sino sus padres en las baldas. A las niñas de la Peña “La Deva” y a los niños de la del “Rebeón”. La balda es un recipiente ovalado de madera en el que los pescadores llevaban la comida y traían su parte de pesca.

            Desde luego, a pesar de su arraigada religión, eran supersticiosos. Cuando una lancha no pescaba, la mujer del armador, a una hora en que nadie pudiera verla, llevaba un frasco con agua bendita y unos granos de trigo o escanda debajo del mandil, derramándolo en la cubierta del barco. Si al salir a faenar los marineros se tropezaban con alguna mujer que tenían por bruja, regresaban a casa por considerar inútil el día.

            Existía lo de guayar (echar el mal de ojo) y desguayar (quitarlo) y en la zona habitaban duendes, trasgos, xanas… Y también Xuan de la Vara (viento fuerte), a quien le cantaban:

“Xuan de la Vara – homi de bian,

da las castañas – a quian nun las tian”

 

            Abundan los relatos de leyendas y sucedidos, muchos de aparecidos, así como del diañu, la güestia y la guaxa. Los bautizos, bodas y entierros, tenían también sus peculiaridades, bien repletas de humor, de misterio, o de ambas cosas.

            El folclore pixueto constituye otro importante atractivo. Pocos lugares habrá que ofrezcan tanta variedad de bailes como Cudillero: Danza Prima, Giraldillas, El Descansao, El Temperendengue y El Perlindango.

            La Danza Prima difiere en sones y en ritmos a la del resto de Asturias y tiene tres modalidades. Las Giraldillas son variadísimas y para todos los gustos: alegres, picarescas, inocentes, sentimentales, amorosas… Cantadas y bailadas con  caída, donaire y resalseo muy pixuetos. El Descansao o Fandango asturiano también tiene su estilo especial. La primera parte es, como la jota, descansada o moderada, mientras que la segunda, denominada sutripao, es viva y animada. El Temperendengue es como una giraldilla, con baile cada vez más animado, con coplas irónicas o sentimentales. Y El Perlindango, baile picaresco y alegre, es el más típico y exclusivo de Cudillero. Lo bailan solo mujeres en corro; la primera parte como giraldilla y con coplas de letras picantes y alusivas, que son como un comentario al que dan vida con sus movimientos expresivos; y en la segunda, mueven airosamente el mandil o “perlindango”, que quiere decir “mandil dando”.

            La característica de todos estos bailes es el paso menudo, sin saltos, moviéndose con el cuerpo. Y en la Danza Prima el paso, además de menudo, es arrastrado.

            Cudillero posee hermosos villancicos, unos en pixueto y otros en castellano, siempre acompañados de castañuelas y panderetas y, excepcionalmente, de gaita y tambor.  En pixueto citaremos: El xiringüelu, El roubil, Las paínas, El rapacín ya tan guapu, Cuarri rapacín y El Llucirín; y en castellano: La Nao, Los celos de San José, Sacrosanta noche, Nació Dios de la Virgen María, El romance y La cuadrilla. Bonifacio Fernández-Ahuja es autor de la mayoría de ellos (letra y música) y algunos a Elvira Bravo.  

Cudillero es un Concejo rico en gastronomía. En cualquier mesón, bar o restaurante se pueden degustar sabrosas especialidades culinarias, correspondiendo el protagonismo a los pescados y mariscos. El curadillo, es el plato más típico del lugar. Se consume mucho en épocas de vigilia y antaño era una reserva de las familias marineras para las “envernadas”, temporada en la que debido al mal tiempo no podían salir a la mar.  El curadillo -pescados de la familia de los escualos (gatas o lijas, rayas, glayos, tocas y otros)-, puede verse colgado en numerosos balcones y ventanas de las casas del pueblo durante todo el año, secando o curando. A Cudillero se la conocía por la Villa del Saín, por la gran cantidad de aceite que se obtenía de los hígados del curadillo. Este aceite lo tomaban en crudo, niños y jóvenes débiles y se vendía en farmacias. El resto se derretía al fuego en una sartén, empleándose para freír y para el alumbrado de candiles. De ahí el cantar que dice:

 

La fuanti´l Cantu

viarti saín,

pa que la Pedregala

prenda´l candil.

 

 En el capítulo de postres hay que citar  las bullinas, los franxuelus, el arroz con leche y el requesón.

            En lo que al Patrimonio artístico se refiere, todas las Parroquias cuentan con monumentos dignos de mención, que brevemente citamos.

 

Parroquia de Cudillero

 

            Capilla del Humilladero. Es uno de los monumentos más significativos del concejo de Cudillero y el edificio más antiguo de la villa capital. Su existencia se remonta al siglo XIII, aunque la arquitectura gótica con la bóveda de nervaturas y claves, es propia del siglo XIV. La obra puede ser paralela a alguna de las fases de la construcción de la catedral de Oviedo.

Fue lugar venerado y sagrado para la marinería, a cuyo Santo Cristo recurría en demanda de amparo de sus flaquezas y desgracias, especialmente en días de galerna. Dice Ángel Riesgo Ordóñez (BIDEA, 1952) que “después de arribar a puerto, sin reparar en su fatiga y empapados en agua, toda la tripulación, con el patrón al frente y remo en ristre, seguidos del pueblo en masa, iban a postrarse ante el Santo Cristo del Humilladero, para darle gracias por haber salvado sus vidas y sus lanchas”.

También se ventilaban en ella cuestiones de derecho y se conducía a los reos en vísperas de ser ejecutados. Así, Agustín Bravo (Asturias, de Belmunt y Canella, 1900), se refiere a un emplazamiento de un vecino de Peñaullán (Pravia)  a otro de la Villa y Puerto con quien sostenía pleito, para que en día y hora determinados “se presente a hacer probanza de su pleito ante el Cristo del Humilladero, en la capilla de su nombre”.

            La capilla, debido a diversas reparaciones que cubrían casi por completo sus tres arcos ojivales, presentaba desde al menos principios del pasado siglo XX, forma de ermita. Ello y el hecho de que amenazaba ruina fue motivo para que, animados por el Párroco de Cudillero, José Pérez Barcia, la Asociación “Amigos de Cudillero”, en su empeño en la tarea de recuperación del patrimonio histórico y cultural del Concejo, apostase decididamente por la rehabilitación del emblemático edificio, lo que se llevó a feliz término tras casi tres años de trabajos. El 23 de Junio de 2000 se inauguró la restauración de la capilla, con todo su esplendor  ancestral y sus formas originales.

            Estos trabajos supusieron un auténtico descubrimiento ya que, amén de comprobar que los arcos ojivales, de buenos sillares de cantería, se encontraban en muy buen estado, en la bóveda se hallaron pinturas (frescos) que estaban cubiertas con nuevos enlucidos y pinturas monocromas.          

            Por otra parte, el estado de la imagen del Cristo (siglo XV) era también lamentable. Baste decir que tenía nueve capas de pintura, lo que hacía imposible que se comprobase la belleza primitiva de la talla. Ahora, la misma está perfectamente recuperada, al igual que la cruz.   

            Iglesia  de San Pedro (1553-1569).  El maestro fue Pedro de Orna, según planos de Juan de Cerecedo. Costó la iglesia, conocida por La Catedralina, más de 3.000 ducados y fue costeada en su mayor parte por los vecinos del puerto, entonces unos ciento setenta. Se llevaron a cabo varias reformas y sufrió las consecuencias de la Guerra Civil, perdiéndose varias tallas de incalculable valor y un retablo considerado como uno de los más hermosos de Asturias.   Conserva  varias imágenes de mérito.

 

Parroquia de Piñera

 

            Cristo de Piñera. Fue encontrado por unos marineros en una playa o sarreo, cerca de “La Conchiquina”, en las proximidades de La Atalaya. Y se dice que, donde tenía la mano derecha brotó una fuente, llamada La Fuente el Cristo, a la que atribuían propiedades medicinales. En aquél entonces Cudillero pertenecía a las Parroquias de San Juan y Piñera y como el Cristo fue hallado más cerca del segundo lugar, allí, al templo, fue trasladado. Los pixuetos le profesaban una gran devoción.  El día de la fiesta (segundo domingo de agosto) no faltaban a la Misa y durante muchos años sacaron el Cristo en procesión, en posición horizontal, según lo habían hallado.

            En 2005, por iniciativa a la Asociación "Amigos de Cudillero", se procedió a la restauración de la imagen y del retablo en el que se venera, ya que el conjunto se encontraba en un estado de avanzado deterioro. El retablo data del siglo XVIII y la talla a la época de transición del gótico al barroco (S. XVI). Se da la circunstancia que, al tener que desmontar el retablo, tras él se encontró otro arquitectónico clásico que se cree data de finales del XVI y principios del XVII. Tras dar cuenta del hallazgo a la Consejería de Cultura, se procedió a colocar el existente.

            En El Pito, se halla el Palacio de Selgas (1870-1895), la más importante posesión-museo del Concejo. Para tan importante obra fueron contratados los más acreditados ebanistas, parquetistas, fumistas y jardineros de Europa. El interior de la mansiòn alberga infinidad de objetos de valor y arte: Cuadros de Goya y El Greco; salones Luis XIII y XV; techos pintados por Domínguez y Casto Plasencia; salas y comedores de estilo renacimiento y tantas otras colecciones. El pabellón de Los Tapices alberga una colección de valiosas  telas y una serie de tapices gobelinos. El parque, versallesco,  es otra joya.

            El proyecto del palacio fue realizado por Fortunato Selgas Albuerne, propietario de La Quinta junto con sus hermanos Ezequiel y Francisca. Frente al palacio, edificaron los Selgas la Iglesia de Jesús Nazareno, donde se conserva el altar del rey Silo, considerado como el más antiguo de España (S. VIII).

 

Parroquia de San Juan

 

            En el  templo parroquial se conserva el Cristo de la Bonanza, imagen encontrada por pescadores “pixuetos” en alta mar, en medio de una gran  tempestad. Lucharon por recogerla y se cuenta que cuando lo lograron, cesó la tormenta. De ahí su nombre.

            En Villademar, La Torre. La portada -barroca-, procede de Cantabria y la torre es una réplica del antiguo torreón mandado construir en el siglo X por doña Paya, condesa de Pravia. Resulta obligado visitar la capilla de Santa Ana, en la cima de Montarés. La ermita fue lugar de paso del Camino de Santiago.

 

Parroquia de Faedo

 

            En la iglesia destaca una imagen de madera de San Andrés (S. XVII), así como la capilla del Carmen, un viejo retablo y la pila bautismal.

           

Parroquia de San Martín de Luiña

 

La actual iglesia, erigida en el solar donde se alzaba el anterior templo, data del s. XVII. En el interior destacan sus tres naves y varias inscripciones discriminatorias contras los vaqueiros.

            En el pueblo de Lamuño se conserva la imagen  de la Virgen de La China, tallada en marfil del colmillo de un elefante y de unos 30 cms. de alto.

 

Parroquia de Soto de Luiña

 

Iglesia Parroquial y Casa Rectoral-Hospital de Peregrinos, “uno de los más notables conjuntos barrocos eclesiásticos de Asturias”, al decir de Joaquín Manzanares. El templo conserva varias joyas de gran valor, entre ellas una Cruz Procesional (1712) y una custodia (1614). El Hospital de Peregrinos se destina en la actualidad a Casa de Cultura.  La labor de recuperación de tan importante patrimonio, a través de la Junta Parroquial, fue merecedora de un  diploma de Europa Nostra  en 1987 y del Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar, junto con la localidad hermana de Novellana, en 1992.

Parroquia de Oviñana

 

Existen dos capillas de mérito, una en Vivigo, dedicada a  Ntra. Sra. del Rosario (1600) y otra bajo la advocación de  San Roque (1787).

 

Parroquia de Ballota

 

En la iglesia, que cuenta con un buen retablo mayor, pueden contemplarse dos lienzos del artista Dionisio Fierros: La Purísima Concepción y San Juan Bautista.

           

NATURALEZA

 

            Además de la vista a la villa de Cudillero, todas las Parroquias del Concejo ofrecen importantes atractivos turísticos, que pueden conocerse estableciendo rutas, bien por la costa o por interior. Una puede ser la del Camino de Santiago, desde El Pito a Ballota, pasando por Cudillero, Santa Ana de Montarés, Artedo, Soto de Luiña y Novellana. La segunda, tiene por destino  el Cabo Vidio (Cudillero-Villademar-Concha de Artedo-Lamuño-playa de San Pedro-Soto de Luiña-Oviñana). Partiendo de Escalada, en  San Martín de Luiña, la visita corresponde a las Brañas Vaqueiras y al Valle de las Luiñas.             

            En lo que a playas se refiere, existen  unas treinta, la mayoría de difícil acceso pero de gran belleza, como es el caso de la del Gavieiro o del Silencio, en Castañeras, al pie de una alta pared rocosa, casi vertical, en un entorno atractivamente salvaje. Las más concurridas son las de la Concha de Artedo, magnífica, limpia y segura, de canto rodado y arena, con una longitud de 670 metros; la de San Pedro de la Ribera, con excelente acceso y amplio aparcamiento. Es de arena y tiene 350 metros de longitud. Y aunque pertenezca en su mayor parte al vecino concejo de Muros de Nalón, hemos de citar a la extraordinaria playa de Aguilar.

            La mayor parte de la costa es Paisaje Protegido y la Tubera de Las Dueñas, Monumento Natural.

 

 

Juan-Luis Álvarez del Busto

Cronista Oficial de Cudillero  

 

Como complemento obligado del anterior texto, a continuación insertamos una “Galería de imágenes del Concejo”.